Andalucía, cuna del Flamenco
Fuerza, garra, nervio, brio,duende, puro arte inyectado en vena. Así es el Flamenco. Un género de música y baile originario en la Andalucía del siglo XVIII. El cuerpo se sumerge en sinergias de movimientos que necesitan de una cuidada técnica pero también de alma; de un don capaz de transmitir los más profundos sentimientos.

El Flamenco es un arte que se puede dividir en dos vertientes: música y baile. En la música destacan el cante y la guitarra. Consagrado como el mejor “cantaor”, orgulloso de sus raíces gitanas y encumbrado en la cima por los devotos del Flamenco, recordamos la figura del fallecido Camarón de la Isla. Con su voz desgarradora y profunda, única e irrepetible, maestro y genio del Cante Jondo.

Fiel compañera por excelencia del Flamenco, capaz de contar trágicas historias con el rasgar de los dedos. Esa es la guitarra española. Paco de Lucía, considerado como uno de los mejores maestros de la guitarra de todos los tiempos consagra este dramatismo en sus tinteneantes cuerdas.

Al hablar de la segunda vertiente, el baile, diremos que existen más de 50 palos o estilos de baile y cante. Cada palo tiene su técnica por lo que el Flamenco es un arte complejo y que requiere de una cuidada técnica en todos sus movimientos. Sara Baras o Joaquín Cortés encarnan el éxtasis de los espectadores en sus taconeos y movimientos de su cuerpo al compas de las palmas.

El Flamenco se ha convertido en un símbolo de las tierra andaluzas. Un género que ha traspasado barreras culturales y étnicas en nuestro pequeño y a la vez inmeso Universo.
Aquí os dejo un vídeo de la actuación de Camarón de la Isla y su guitarra, Tomatito, en un festival celebrado en Málaga en 1990
Paco de Lucía interpreta “Entre dos aguas”. Año 1976
Sara Baras baila por bulerías en la obra Mariana Pineda



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